Un infarto no da tiempo para esperar
Reconocer las señales de alerta y actuar de inmediato puede marcar la diferencia frente a un infarto agudo de miocardio, una emergencia en la que cada minuto sin atención incrementa el daño al corazón. En la región de las Américas, las enfermedades cardiovasculares siguen siendo la principal causa de muerte y provocan aproximadamente 2 millones de fallecimientos al año, según datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
Uno de los datos más preocupantes es que más de la mitad de las muertes por infarto ocurren antes de que el paciente llegue a un hospital. Esta situación evidencia la importancia de reducir los tiempos de respuesta y, sobre todo, de que la población pueda identificar oportunamente los síntomas.
La señal más conocida es el dolor o presión intensa en el centro del pecho, que puede mantenerse durante varios minutos o aparecer y desaparecer. Sin embargo, el malestar también puede extenderse al brazo izquierdo, cuello, mandíbula, espalda o estómago.
La dificultad repentina para respirar es otra señal de alerta y puede presentarse incluso sin dolor en el pecho. A esto se suman síntomas menos evidentes, como mareos, náuseas, sudoración fría, fatiga extrema o dolor punzante en la parte alta del abdomen, manifestaciones que pueden presentarse con mayor frecuencia de manera atípica en mujeres y personas con diabetes y confundirse con problemas digestivos.
Ante cualquiera de estas señales de manera persistente, los especialistas recomiendan no esperar a que desaparezcan y acudir inmediatamente al centro de salud más cercano. La rapidez con la que se active la atención puede ser determinante para preservar el músculo cardíaco.
En este contexto, la tecnología médica cumple un papel clave una vez que el paciente ingresa al sistema sanitario. Pedro Alvarado, Gerente de Producto de Angiografía de Siemens Healthineers, destaca que “en el cuidado del paciente crítico, el tiempo es músculo cardíaco”. Según explica, el desarrollo tecnológico busca no solo proporcionar herramientas de alta precisión, sino también optimizar los procesos de atención en urgencias para que los médicos puedan confirmar o descartar un infarto en cuestión de minutos.
Alvarado señala además que Siemens Healthineers continúa evolucionando sus soluciones de imágenes de angiografía mediante tecnologías basadas en inteligencia artificial, orientadas a apoyar la calidad de imagen y brindar información más precisa a los especialistas durante el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades cardiovasculares.
Tras el ingreso del paciente, la combinación de laboratorios automatizados y sistemas de imágenes diagnósticas de alta resolución permite a los equipos médicos activar protocolos como la angiografía coronaria y la angioplastia guiada por imágenes. Estos procedimientos permiten identificar la obstrucción y trabajar para restablecer rápidamente el flujo sanguíneo.
La disponibilidad de salas de hemodinamia con tecnología angiográfica avanzada se convierte así en un componente importante para mejorar los desenlaces clínicos y contribuir a reducir la mortalidad asociada a los eventos cardiovasculares agudos.
La atención de un infarto, sin embargo, comienza mucho antes de que el paciente llegue a una sala de emergencia. Empieza cuando alguien reconoce que un síntoma no es normal y decide actuar.
La educación para identificar las señales de alerta, sumada a un sistema de salud preparado y equipado con tecnología de vanguardia, puede contribuir a acortar los tiempos de atención y mejorar las posibilidades de recuperación. En una emergencia cardíaca, esperar puede ser la decisión más peligrosa. Reconocer, reaccionar y buscar ayuda de inmediato puede cambiar el desenlace.




























