El dengue gana terreno en el Perú
Yellow sticky paper with fungus gnats in a plant pot
El aumento de casos de dengue en el Perú enciende nuevamente las alertas sanitarias, pero también pone el foco en un enemigo que podría estar dentro de casa. En lo que va de 2026, el país registra 38,800 casos y 42 fallecidos, cifra que representa un incremento de 31% frente al mismo periodo del año pasado, según las últimas cifras del Ministerio de Salud (Minsa).
Piura, San Martín, La Libertad, Lima y Ucayali concentran las regiones con mayor afectación, mientras la proximidad del Fenómeno El Niño genera preocupación por un posible incremento de casos durante los próximos meses.
Frente a este escenario, la prevención adquiere un papel fundamental, especialmente porque los principales focos de reproducción del mosquito transmisor no necesariamente se encuentran en espacios abandonados o en zonas tradicionalmente asociadas con la enfermedad. Muchos pueden estar en lugares cotidianos de las viviendas.
“El error más común es pensar que los criaderos de mosquitos están solo en zonas descuidadas o en el norte del país. La realidad es que la mayoría de los criaderos están dentro de nuestros propios hogares, en lugares que revisamos todos los días pero que no identificamos como riesgo. Con el escenario climático que se aproxima, esta es la ventana para actuar”, señaló Nandy Vega, directora Médica de Mapfre Perú.
Entre los espacios que requieren mayor atención están los floreros y bebederos de mascotas. El agua acumulada durante varios días puede convertirse en un lugar propicio para que el Aedes aegypti deposite sus huevos. Por ello, se recomienda cambiar el agua de los floreros cada dos días y lavar diariamente los bebederos de las mascotas con detergente, además de cepillar sus paredes internas para eliminar posibles huevos adheridos.
Las macetas también pueden representar un riesgo. El agua que permanece en los platos ubicados debajo de las plantas puede favorecer la reproducción del mosquito. Una alternativa es retirar el exceso de agua después del riego o colocar arena en estos recipientes para evitar su acumulación. En los jardines, además, es importante verificar que las hojas, ornamentos u otros elementos no retengan agua.
Otro punto que suele pasar inadvertido son las canaletas y azoteas. La acumulación de hojas secas, ramas u otros residuos puede obstruir los sistemas de drenaje y generar pequeñas pozas de agua que no siempre son visibles desde el interior de la vivienda. Antes de la temporada de lluvias, se recomienda limpiar las canaletas, comprobar el funcionamiento de los desagües y retirar de las azoteas cualquier objeto que pueda almacenar agua.
Los recipientes utilizados para almacenar agua también requieren especial cuidado. Baldes, tinas, cilindros y tanques deben permanecer correctamente cerrados mediante tapas herméticas. Cuando esto no sea posible, se aconseja renovar el agua cada tres días y limpiar las paredes internas de los recipientes con una esponja para eliminar posibles huevos del mosquito.
La prevención, sin embargo, no termina con la eliminación de los criaderos. Reconocer los síntomas y buscar atención médica oportunamente también puede ser determinante. Fiebre alta, dolor detrás de los ojos, dolor muscular, sarpullido o sangrado son señales que requieren atención médica inmediata.
“El dengue es prevenible y tratable. La clave está en eliminar los criaderos y actuar ante los primeros síntomas”, sostuvo Vega.
Ante el escenario climático que se aproxima, revisar periódicamente cada espacio de la vivienda puede convertirse en una acción sencilla, pero decisiva. Un florero, una maceta, una canaleta o un recipiente con agua pueden parecer inofensivos, pero también pueden convertirse en el punto de partida de un nuevo caso de dengue. Por ello, mantener los hogares libres de agua estancada y no ignorar los primeros síntomas son medidas que pueden ayudar a evitar que el incremento de casos se traduzca en una mayor emergencia sanitaria.




























