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Diabetes, sedentarismo y malos hábitos adelantan la aparición de cataratas

 Diabetes, sedentarismo y malos hábitos adelantan la aparición de cataratas

Las cataratas dejaron de ser una afección exclusivamente vinculada al envejecimiento. Aunque la pérdida de transparencia del cristalino continúa siendo más frecuente en adultos mayores, especialistas advierten que también puede presentarse de manera prematura, incluso desde los 30 años, debido a factores metabólicos, congénitos y relacionados con el estilo de vida.

La catarata se produce cuando el cristalino, el lente natural del ojo encargado de enfocar las imágenes, pierde progresivamente su transparencia. Esta alteración dificulta el paso adecuado de la luz hacia la retina y puede ocasionar una disminución considerable de la agudeza visual.

De acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), alrededor del 10% de las personas diagnosticadas con catarata en el mundo son jóvenes y adultos que todavía no han llegado a la tercera edad. La aparición de casos a partir de los 30 años constituye una señal de alerta para fortalecer la prevención y los controles oftalmológicos.

En el Perú, el impacto de esta enfermedad es aún más significativo. Según reportes de la Agencia Internacional para la Prevención de la Ceguera (IAPB), la catarata representa la principal causa de pérdida reversible de la visión en el país y está relacionada con el 58% de los casos de ceguera registrados a nivel nacional.

Para la Dra. Gabriela Quezada, médico oftalmóloga y asesora de Laboratorios Lansier, uno de los principales factores asociados a la aparición temprana de cataratas es la diabetes.

“En la práctica clínica observamos un incremento de pacientes jóvenes desconcertados ante un diagnóstico de catarata. La evidencia científica demuestra que el principal detonante en este grupo poblacional es la diabetes tipos 1 y 2. Los niveles elevados y sostenidos de glucosa en la sangre alteran la composición de los fluidos intraoculares, provocando cambios bruscos de osmolaridad por el incremento de azúcar; esto hace que el cristalino se inflame y pierda su transparencia con rapidez. A este escenario se suman los malos hábitos alimenticios, como una dieta desbalanceada y rica en carbohidratos que predispone a una futura diabetes tipo 2, el sedentarismo, la obesidad, y conductas nocivas como el tabaquismo y el consumo de alcohol, que actúan como aceleradores del estrés oxidativo en los tejidos oculares”, explica la especialista.

La presencia de cataratas en adultos jóvenes también puede estar relacionada con condiciones congénitas. Según Quezada, las denominadas cataratas congénitas pueden desarrollarse durante la gestación como consecuencia de infecciones adquiridas por la madre, entre ellas la rubéola y la toxoplasmosis, así como por deficiencias nutricionales severas durante el embarazo y los primeros años de vida.

“Estas se desarrollan durante la etapa gestacional debido a procesos infecciosos contraídos por la madre, como la rubéola o la toxoplasmosis, o por deficiencias nutricionales severas durante el embarazo y la primera infancia. Estas condiciones comprometen severamente la transparencia del cristalino del neonato y, si no se detectan y tratan a tiempo, pueden generar ceguera permanente”, añade la especialista.

Una intervención ambulatoria permite recuperar la visión

Aunque un diagnóstico de catarata puede resultar especialmente preocupante cuando aparece durante la etapa de mayor actividad laboral, actualmente existen procedimientos quirúrgicos que permiten revertir la pérdida visual ocasionada por esta enfermedad.

La cirugía se realiza de manera ambulatoria y consiste en fragmentar y retirar el cristalino que ha perdido su transparencia para reemplazarlo por un lente intraocular artificial, seleccionado de acuerdo con las características visuales de cada paciente. El procedimiento dura aproximadamente 20 minutos y, en condiciones adecuadas, el paciente puede regresar a casa el mismo día.

“En la actualidad, la técnica quirúrgica para la catarata se realiza mediante un procedimiento ambulatorio altamente seguro que toma un promedio de 20 minutos. La intervención consiste en fragmentar y retirar el cristalino opaco para sustituirlo por un lente intraocular artificial, diseñado de manera personalizada y a la medida de la visión del paciente. El usuario recibe el alta médica el mismo día, recuperando la agudeza visual de forma óptima para reincorporarse a sus actividades cotidianas. Cabe precisar que el tiempo de recuperación final y el éxito del procedimiento médico dependen directamente de la estabilidad de otras comorbilidades que presente el paciente”, detalla la Dra. Quezada.

Frente a la posibilidad de desarrollar cataratas de manera prematura, la prevención adquiere un papel fundamental. Laboratorios Lansier recomienda adoptar medidas orientadas tanto al control de enfermedades metabólicas como al cuidado general de la salud ocular.

Entre las principales recomendaciones se encuentra mantener bajo control los niveles de glucosa en personas con diabetes, debido a que la estabilidad metabólica contribuye a reducir las alteraciones que pueden afectar anticipadamente al cristalino.

También se aconseja abandonar o reducir el consumo de tabaco y alcohol, incorporar una alimentación equilibrada con nutrientes antioxidantes como las vitaminas C y E y el zinc, realizar actividad física con regularidad y proteger los ojos de exposiciones prolongadas a la radiación ultravioleta, especialmente en quienes trabajan o realizan actividades deportivas al aire libre.

En el caso de las gestantes, el seguimiento prenatal también resulta relevante. Cumplir con los controles gineco-obstétricos y el esquema de vacunación permite prevenir infecciones como la rubéola y otras enfermedades virales o parasitarias capaces de afectar el desarrollo ocular del feto.

Finalmente, los especialistas recomiendan realizar una evaluación oftalmológica integral al menos una vez al año. Este control no debe limitarse a determinar si una persona necesita anteojos, sino que debe incluir la historia clínica, medición de la presión intraocular y, principalmente, un examen de fondo de ojo.

La detección temprana de la opacidad del cristalino permite realizar un seguimiento de su evolución y, cuando corresponde, intervenir antes de que la catarata alcance una mayor densidad. Esto puede facilitar técnicamente la cirugía y contribuir a disminuir riesgos y complicaciones posteriores.

Jose Callo

Jose Callo

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