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Esguince de tobillo: ¿si ya no duele significa que ya está curado?

 Esguince de tobillo: ¿si ya no duele significa que ya está curado?

Por Dr. Chengzun Pan

El esguince de tobillo es una de las lesiones más frecuentes en la vida diaria y durante la práctica deportiva. Pisar mal, perder el equilibrio al bajar una escalera o doblarse repentinamente el tobillo mientras se hace ejercicio puede provocar este tipo de lesión.

El esguince de tobillo ocurre principalmente cuando la articulación se mueve bruscamente más allá de su rango normal, haciendo que los ligamentos que le dan estabilidad se estiren excesivamente y, en algunos casos, sufran un desgarro parcial o incluso completo.

Lo más frecuente es que el pie se doble hacia adentro, movimiento conocido como inversión, lesionando los ligamentos de la parte externa del tobillo. El movimiento contrario, hacia afuera, llamado eversión, es menos frecuente. Aunque normalmente hablamos de una lesión de los ligamentos, en los casos más severos también pueden verse afectados la cápsula articular, los tendones y otros tejidos blandos alrededor del tobillo.

Muchos pacientes preguntan: ¿por qué inmediatamente después de torcerme el tobillo no estaba tan hinchado, pero unas horas después se inflamó mucho más? Esto sucede porque la lesión ocurre en un instante, pero la inflamación necesita tiempo para desarrollarse. Después de la lesión de los ligamentos y tejidos cercanos, pueden romperse pequeños vasos sanguíneos y, al mismo tiempo, se inicia una respuesta inflamatoria. La sangre y el líquido comienzan a acumularse progresivamente entre los tejidos. Por eso, el dolor puede aparecer inmediatamente, mientras que la hinchazón y los moretones pueden hacerse evidentes varias horas después.

Los moretones también pueden “desplazarse” hacia el empeine, los dedos o incluso la planta del pie. Esto no significa necesariamente que esas zonas también se hayan lesionado. La sangre acumulada puede extenderse entre los tejidos y desplazarse hacia zonas más bajas debido a la gravedad. Por eso, el lugar donde aparece el moretón no siempre coincide con el punto donde ocurrió originalmente la lesión.

Es importante diferenciar un esguince simple de una fractura, porque son lesiones distintas y su manejo también puede ser muy diferente. Un esguince severo puede causar mucho dolor, hinchazón y moretones. Por otro lado, algunas fracturas pequeñas y sin desplazamiento todavía permiten que la persona camine. Por eso, poder caminar no descarta completamente una fractura.

En la evaluación clínica prestamos especial atención a si existe dolor localizado directamente sobre el hueso, si el paciente puede apoyar el peso del cuerpo, cómo ocurrió la lesión y si existe alguna deformidad evidente. Si hay dolor intenso al presionar determinadas zonas óseas del maléolo interno o externo, o si después de la lesión la persona no puede caminar normalmente al menos cuatro pasos, debemos considerar la posibilidad de una fractura y, cuando corresponda, solicitar una radiografía.

En los esguinces agudos, tradicionalmente se recomendaba aplicar frío durante las primeras 24 horas, alternar frío y calor alrededor de las 48 horas y utilizar calor después de las 72 horas. Esta regla puede servir como una referencia sencilla, pero actualmente se considera más importante observar cómo evoluciona la lesión que seguir estrictamente el reloj.

Durante la fase aguda podemos recordar el principio PRICE: protección (Protection), reposo (Rest), frío local (Ice), compresión moderada (Compression) y elevación de la pierna afectada (Elevation). Sin embargo, reposo no significa mantener el tobillo completamente inmóvil durante varias semanas. Una vez descartadas una fractura y otras lesiones importantes, la actividad debe recuperarse progresivamente según el dolor, la inflamación y la estabilidad de la articulación.

Uno de los aspectos que más se pasan por alto en un esguince aparece precisamente cuando “ya no duele”. Después de algunas semanas, muchos pacientes ya pueden caminar normalmente, pero todavía sienten el tobillo inseguro o inestable. Otros sienten rigidez al levantarse por la mañana, dolor al caminar cuesta arriba, dificultad para ponerse de puntillas sobre una sola pierna o notan que por la mañana el tobillo está casi normal, pero por la tarde vuelve a hincharse. Todo esto nos recuerda algo importante: que el dolor haya desaparecido no significa que la función del tobillo se haya recuperado por completo.

Los ligamentos no solo proporcionan estabilidad mecánica. También participan en la propiocepción, es decir, en la capacidad del sistema nervioso para saber en qué posición se encuentra nuestro pie. Después de un esguince, esta información sensorial y la respuesta protectora de los músculos que rodean el tobillo pueden verse afectadas. Por eso, algunas personas dejan de sentir dolor, regresan inmediatamente al deporte y no realizan ejercicios para recuperar la fuerza, el equilibrio y la propiocepción. Como consecuencia, vuelven a lesionarse el mismo tobillo una y otra vez y pueden terminar desarrollando una inestabilidad crónica del tobillo.

¿Y cuánto tiempo debemos esperar antes de volver a hacer ejercicio? Como referencia general, un esguince leve puede requerir alrededor de 1 a 2 semanas; uno moderado, aproximadamente 3 a 6 semanas; y uno severo puede necesitar 6 a 12 semanas o incluso más. Sin embargo, el tiempo es solamente una referencia. Lo verdaderamente importante es comprobar que el dolor y la inflamación estén controlados, que se hayan recuperado la movilidad y la fuerza, que el paciente pueda mantenerse estable sobre una sola pierna y que pueda correr, saltar o cambiar de dirección sin dolor ni sensación de inestabilidad.

Por eso, cuando trato a pacientes con un esguince de tobillo, suelo recordarles algo: poder caminar y estar preparado para volver a hacer deporte son dos etapas diferentes de la recuperación; que ya no duela tampoco significa que el tobillo esté completamente recuperado. Una recuperación adecuada no consiste solamente en eliminar el dolor y la inflamación, sino también en recuperar la movilidad, la fuerza muscular, la estabilidad, la propiocepción y el equilibrio.

Que desaparezca el dolor significa que mejoraron los síntomas; recuperar la estabilidad significa que está regresando la función.

Chengzun Pan

Chengzun Pan

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