ANA ejecuta obras de defensa ribereña en el río Santa para proteger hectáreas de cultivo frente a la temporada de lluvias
La mitigación de riesgos de desastres y la protección de la infraestructura productiva en los valles fluviales de la vertiente del Pacífico han entrado en una fase de ejecución prioritaria. La Autoridad Nacional del Agua (ANA), organismo técnico especializado del Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri), ha intensificado el despliegue de obras de ingeniería hidráulica en tramos críticos del río Santa, en la región Áncash. A través de un programa de manejo integrado de cuencas, la institución ejecuta faenas de dragado, encauzamiento y enrocado de riberas con la finalidad de contener las crecidas estacionales causadas por las precipitaciones andinas y salvaguardar la integridad de las comunidades rurales dependientes de la actividad agraria.
La geografía del valle del Santa, expuesta de manera recurrente a fenómenos de sedimentación acelerada, desbordes e inundaciones súbitas, demandaba una intervención estructural de gran envergadura para estabilizar sus márgenes fluviales. El director de la ANA, Manuel Barreno Rodrigo, lideró una comitiva de inspección técnica junto a ingenieros de la Administración Local del Agua (ALA) de la jurisdicción Huarmey-Chicama para verificar el avance físico de las obras y evaluar los puntos de mayor vulnerabilidad en los lechos inundables.

El diseño del proyecto contempla la edificación de nuevas estructuras de contención y defensas ribereñas a lo largo de un frente de 670 metros lineales, empleando roca pesada de canteras locales para optimizar la resistencia hidrodinámica de los diques frente al empuje del caudal.Estas acciones preventivas se suman a los trabajos de protección que la ANA viene ejecutando de manera ininterrumpida desde diciembre de 2025 en la cuenca, periodo en el cual se han invertido y colocado más de 23,000 metros cúbicos de roca seleccionada en las zonas de mayor riesgo de erosión lateral.
Para el movimiento de tierras y la consolidación de los cimientos, las cuadrillas operan maquinaria pesada que incluye excavadoras de oruga, camiones volquete de gran tonelaje y tractores topadores. Una vez concluidas las fases de ingeniería civil, el proyecto blindará de forma directa a más de 200 hogares rurales y asegurará la continuidad operativa de aproximadamente 80 hectáreas de tierras de cultivo intensivo, garantizando la estabilidad de la campaña agrícola regional y promoviendo una gestión sostenible de los recursos hídricos en la sierra ancashina.




























