LONGEVIDAD A NUESTRO ALCANCE
Según la cosmovisión taoísta, el ser humano proviene del Cielo y retorna a él a los 120 años. Son 60 años de yang (fuerza, acción) y 60 años de yin (receptividad).
El Tao mueve el Cielo y la Tierra, la luz y la oscuridad y de allí proviene la división de las polaridades del yang y el yin. Asimismo, el universo tiene 5 elementos: agua, tierra, madera, fuego y metal. Y estos elementos rigen los órganos corporales y sus relaciones e impactos, como un todo perfectamente sincrónico. Nuestro cuerpo es un microcosmos, fiel reflejo del macrocosmos.
La medicina occidental está desplegando investigaciones para comprender cuáles son los elementos que llevan a la muerte celular (“Apoptosis”) y por ende al fin de la vida. El objetivo es alcanzar una visión de la salud que rompa el paradigma de atender a los “patógenos”, gérmenes de enfermedad que ya indican problemas que pueden ir incubándose años atrás y enfocarse en reordenar los desequilibrios, que pueden ir generando estos ambientes propicios para la enfermedad que deben ser reordenados, así como en la visión taoísta el cielo tiene un ordenamiento entre los planetas y la Tierra es regida por estaciones.
La visión occidental ha llevado a creer que contratar un seguro médico nos retornará al estado de salud mientras se siguen estilos de vida de exceso de actividad mental para conseguir una hiperproductividad, es decir, con un elemento excesivo de yang vinculado con el elemento fuego que rige el corazón, que puede provocar infartos al miocardio y también accidentes cerebrovasculares (ACVs). Como señala el Dr. Liu Zheng, unos de los médicos más activos en América Latina en la divulgación científica de la Medicina China Tradicional (MTC) la mente es yang en su relación con el cuerpo que es yin. Un exceso de actividad de comandos de acción puede generar un estrés oxidativo que vaya “evaporando” a nivel crónico los elementos de agua asociados en el cuerpo con las funciones de reparación como el sueño y el equilibrio emocional.
La cosmovisión taoísta que se presenta en el texto de los Cuatro Libros del Emperador Amarillo (Huangdi sijin) nos da una precisión clara de cómo el equilibrio es la clave de la vida: “cuando el reposo y la acción se ajustan a los tiempos debidos, el Cielo y la Tierra hacen favor”.
Cuando el elemento yang ha llegado a su plenitud naturalmente brota el elemento yin y cuando el elemento yin llega a su máximo nivel empieza el elemento yang. Sin embargo, la mente puede generar un “sobre esfuerzo” que, por acción de la voluntad, rompa este principio de la naturaleza. La acumulación de este efecto conducirá a un estado crónico de desgaste que tendrá múltiples puntos de acción/reacción entre los órganos vitales, que la medicina occidental regentada más por los “especialistas” que por los “generalistas” hará muy complejo el diagnóstico, la prognosis y el tratamiento con el sistema tradicional de atención médica.
Proponemos en este artículo dos estrategias del taoísmo para potenciar la longevidad que está ya en nosotros activando el equilibrio de las fuerzas yin/yang en nuestros proyectos: 1/. Haz lo difícil cuando sea fácil y 2/. Sigue el camino del agua.
La primera estrategia se sustenta que la naturaleza está regida por la ley del cambio. Todo es mutable. Es preciso ir trabajando los proyectos que uno desea realizar con su planeamiento, objetivos, variables, indicadores, aliados estratégicos día a día. Ir siempre madurando y creando conciencia en nuestro entorno que la mejor táctica es esperar el momento propicio, de esta forma nos vamos facultando en la mayor cualidad que ha formado la medicina china: el poder de la observación.
Si los elementos propicios no son de la dimensión esperada y es preciso actuar, es decir, es importante activar el elemento yang, entonces, se puede redimensionar los alcances de los proyectos con una ruta que ya vaya conectando con el proyecto mayor que se realizaría cuando los elementos propicios sean de mayor tonalidad.
La segunda estrategia es seguir el camino del agua. Es decir, no desgastar recursos en imponer proyectos que definitivamente no alcanzarán la madurez debida. El agua sigue el camino de menor resistencia. Este elemento yin del agua, permitirá ser flexibles en el desarrollo de nuestros power skills (comunicación, colaboración y creatividad) en que se basa la construcción de una red de aliados y que puede replantear incluso la misión de nuestros proyectos.
Así tenemos elementos de yang (avance) y elementos de yin (espera/ observación) en que el éxito dará soporte a la longevidad que se construye desde nuestro mundo cotidiano, como es el quehacer de nuestros proyectos.
La longevidad parte de estar en equilibrio con nosotros mismos y con el entorno. Esta sintonía generará un modo de vida que necesitará un mindset especial que involucra “pensamiento, palabra y acción”. La vida saludable no solo son los procesos bioquímicos corporales sino una actitud frente a nosotros mismos y a nuestra huella perdurable en el mundo.




























