Asociación estratégica Asia-América Latina
Desde una perspectiva integral del desarrollo, las relaciones entre Asia y América Latina han ingresado a una etapa de complementariedad que va más allá de lo comercial para configurar una dinámica dimensión económico- estratégica y estructural. Los esfuerzos destinados al fortalecimiento de sus economías, en el marco de la globalización, han hecho uso de distintos mecanismos de cooperación e integración establecidos entre ambas regiones, que les ha permitido en algunos casos mostrar altas tasas de crecimiento. Este nuevo escenario en los vínculos ha inducido importantes cambios en el comportamiento de sus gobiernos, buscando de consolidar los avances logrados hasta el momento por medio de reformas estructurales sustantivas.
Las economías asiáticas constituyen socios comerciales principales de los países de América Latina, al mismo tiempo que fuentes importantes de financiamiento y cooperación. Por su parte América Latina está dispuesta a continuar expandiendo su presencia en Asia por medio de mejores y mayores ofertas exportables, al mismo tiempo de posibilidades de ventanas de oportunidades para inversiones. Esta nueva dinámica en las relaciones entre ambas regiones ha permitido que las naciones de América Latina se encuentren mejor preparadas para hacer frente a la creciente crisis energética y estructural; y, a los signos de unilateralismo y antiglobalización. Es importante señalar también que las economías de América Latina continúan creciendo pese a la crisis, por medio de políticas amplias que les permiten limitar las consecuencias de la carencia de financiamiento y tecnología que muestran otras regiones.
Mas aun, las llamadas potencias económicas tradicionales vienen siendo, en términos relativos, reemplazadas en ciertos ámbitos del quehacer económico mundial por las ahora «economías emergentes» de Asia y América Latina, en particular en el acceso a los mercados internacionales y en la generación de corrientes de financiamiento global. Ello como resultado de la aplicación de programas de reestructuración y apertura, que les ha permitido adecuarse a las exigencias de eficiencia y competitividad que demanda la globalización. Mas aun, han logrado avanzar de manera importante en la determinación de metas e intereses compartidos, pudiendo representar en la actualidad más del 65% del comercio global y más del 60% del PNB mundial.
Este nuevo escenario representa una plataforma de oportunidades para América Latina. La expansión de la producción para satisfacer la demanda del mercado global, que requiere de una mayor oferta competitiva disponible, exige nuevas inversiones y un uso difundido de la innovación en las áreas de producción. Hoy en día los mayores socios estratégicos y comerciales de América Latina están en Asia, cuyas economías hacen cada vez un mayor uso de la fragmentación industrial. Ello ha dado lugar al surgimiento de una interdependencia productiva entre ambas regiones que ofrece espacios para la aplicación de las políticas y reformas efectivas, en beneficio de los distintos sectores de la economía. Estas oportunidades se promueven tanto por medio de los acuerdos de libre comercio, por un acceso a los mercados financieros internacionales, por acuerdos sobre protección de inversiones y por un uso de las fuentes de tecnología. Cabe recordar que la asimilación del sector de las pequeñas y medianas empresas en el proceso de globalización ha sido adecuadamente implementada por las naciones del Asia. Las grandes corporaciones multinacionales asiáticas de hoy en día fueron pequeñas y medianas empresas en su formación. Este proceso constituye una buena práctica que bien podría ser aprendida y replicada.
Cabe mencionar que, con el objeto de alcanzar una real inserción en el Asia, los países de América Latina adecuaron su aparato productivo a procesos de modernización económica y de conectividad institucional y física. En ese sentido, es importante ahora promover la formación de conglomerados productivos, así como mecanismos de integración y coordinación económica e industrial. Este proceso de cambio y transición se registró en Asia ese mediados de los 70’s, en particular en el Sud Este Asiático, por medio de la creación de la Asociación de Naciones del Sud Este Asiático (ASEAN), que cuenta con el mecanismo de Cooperación Económica Regional (RCEP), que representa hoy en día el mayor esquema de integración comercial a nivel global. En América Latina, la Alianza del Pacifico, creada por iniciativa del Perú en el 2010, llego a constituir la novena economía del mundo, cuya membresía ampliada agrupo países de casi todas las regiones geo-económicas. Su funcionamiento se vio afectado por la introducción de factores políticos exógenos al grupo.
En cuanto a la conectividad, son importantes los mecanismos de conectividad institucional regional por medio de acercamientos entre los grupos empresariales, como sucede con el foro Cooperación Empresarial del Asia Pacifico (ABAC) del APEC. Asimismo, la conectividad académica, que permitirá un intercambio de experiencias para fines de formación de capacidades. La conectividad física es fundamental, por medio de la creación de rutas marítimas directas entre América Latina y Asia, que reduzca tanto el costo del transporte como el tiempo de la travesía.
El Perú, luego de iniciado su proceso de modernización y apertura económica en los 90’s, se ha convertido en una potencia de transformación industrial, ocupando el primer lugar a nivel mundial en la escala de países exportadores de productos agro industriales, productos marinos, minerales, textiles y fibras, entre otros, cuyos alcances benefician al resto de la región. La reciente aprobación y entrada en funcionamiento del macro proyecto logístico productivo integrado del Pacifico Sur, en torno a los Puertos de Callao y Chancay, beneficiara la capacidad productiva y la presencia exportadora nacional y la del resto del Pacifico Sur, toda vez que facilitara una mayor presencia en el mercado global. La construcción del Parque Industrial de Ancón coadyuvará en un aumento creciente de este potencial exportador, toda vez que su funcionamiento y beneficios será un atractivo para la inversión extranjera en capacidad productiva. La propuesta de conectividad al interior de América del Sur, a través de la interconexión ferroviaria con Brasil y su proyección al Pacífico por medio de los Puertos de Chancay y el Callao, confirmara el potencial económico y logístico del Perú y América Latina en la Cuenca del Pacifico, de cara a una asociación estratégica con el Asia.
Juan Carlos Capuñay Chavez
Ex- Director Ejecutivo de la Secretaria Internacional
del Foro de Cooperación Económica Asia Pacifico
Ex- Embajador del Perú en China, Japón y Singapur




























