Hablemos del codo de tenista y su tratamiento con acupuntura
Por Dr. Chengzun Pan
Muchos pacientes, al escuchar por primera vez el término «codo de tenista», se sorprenden y preguntan: «Doctor, yo nunca he jugado tenis. ¿Por qué tengo codo de tenista?».
En realidad, el «codo de tenista» es solo un nombre común. Su nombre médico es epicondilitis lateral. Aunque lleva la palabra «tenista», más del 90 % de los pacientes nunca han practicado este deporte. La verdadera causa suele ser el uso excesivo, repetitivo y prolongado de los músculos y tendones del antebrazo.
Los movimientos de extensión de la muñeca y de los dedos dependen de un grupo de músculos situados en la parte externa del antebrazo. Estos músculos permiten levantar la muñeca y extender los dedos. Sus tendones convergen en una pequeña prominencia ósea ubicada en la parte externa del codo, llamada epicóndilo lateral del húmero.
Cuando realizamos de forma repetitiva actividades como escurrir una toalla, levantar objetos pesados, cargar bolsas, escribir durante muchas horas en el teclado, utilizar el mouse, cocinar, pintar, cargar a un niño o incluso abrir repetidamente una botella, estos tendones sufren una tracción constante. Con el tiempo aparecen microlesiones y cambios degenerativos que terminan produciendo dolor.
Por ello, el problema no radica realmente en los músculos del codo. Más bien, se trata de una lesión por sobrecarga en el punto donde los tendones de los músculos del antebrazo se insertan en el epicóndilo lateral. El dolor aparece en el codo, pero quienes realizan el verdadero trabajo son los músculos del antebrazo.
El síntoma más característico es el dolor en la cara externa del codo. Al principio solo duele al levantar peso, pero con el tiempo actividades tan simples como sostener una taza, abrir una botella, girar una perilla, dar la mano, cepillarse los dientes o escribir pueden provocar dolor. Algunos pacientes solo sienten molestias cuando hacen fuerza; otros, especialmente en casos crónicos, presentan un dolor persistente incluso en reposo.
En realidad, el dolor es una señal de alarma del organismo. El tendón lesionado libera diversas sustancias químicas que estimulan los receptores del dolor. Posteriormente, estas señales viajan por los nervios hasta la médula espinal y el cerebro, donde finalmente percibimos el dolor. Es decir, el dolor no significa únicamente que un tejido esté dañado; también es una advertencia de que esa zona ha estado sometida a una sobrecarga durante demasiado tiempo y necesita descansar y repararse.
Durante muchos años se consideró que el codo de tenista era principalmente un proceso inflamatorio, de ahí el nombre de epicondilitis. Sin embargo, actualmente la evidencia científica sugiere que, en la mayoría de los casos crónicos, se trata más bien de una tendinopatía degenerativa, caracterizada por una reparación deficiente del tendón, una alteración en la organización de las fibras de colágeno y una disminución de su capacidad para soportar cargas. No aparece de un día para otro, ni tampoco puede resolverse completamente en un solo día.
Entonces, si se trata de un proceso degenerativo, ¿qué puede hacer la acupuntura?
Es importante ser objetivos. La acupuntura no rejuvenece instantáneamente un tendón degenerado ni repara de inmediato un tejido lesionado. Su verdadero valor consiste en aliviar el dolor, mejorar la circulación local, disminuir la tensión muscular y crear un entorno más favorable para que el propio organismo lleve a cabo el proceso de reparación.
Si comparamos el tendón con una carretera en reparación, la acupuntura no coloca directamente un nuevo pavimento, sino que mejora las condiciones para que las obras de reparación puedan realizarse de una manera más eficiente.
Muchos pacientes con codo de tenista presentan una tensión mantenida en la musculatura del antebrazo, lo que incrementa la tracción sobre el punto de inserción del tendón. Mediante la estimulación de puntos de acupuntura y de los tejidos locales, la acupuntura puede disminuir la sensibilidad al dolor, relajar la musculatura y mejorar la microcirculación. Una vez que el dolor disminuye, el paciente puede retomar con mayor facilidad sus actividades y realizar adecuadamente los ejercicios de rehabilitación.
Desde la perspectiva de la Medicina Tradicional China, el codo de tenista pertenece al grupo de los síndromes dolorosos por obstrucción (Bi Zheng), relacionados con el estancamiento del Qi y la sangre, la desnutrición de tendones y meridianos y el sobreuso prolongado. El tratamiento se individualiza según la localización del dolor, el tiempo de evolución y la constitución del paciente. En la práctica clínica suelen utilizarse puntos Ashi combinados con Quchi (IG11), Shousanli (IG10), Hegu (IG4), además de puntos dolorosos y tensos de la musculatura del antebrazo. En casos crónicos también pueden emplearse moxibustión, aguja caliente, ventosas y técnicas manuales.
Mientras que la medicina moderna pone el énfasis en la degeneración del tendón, la Medicina Tradicional China se centra en el desequilibrio del Qi y la sangre y en la insuficiente nutrición de los tendones. Aunque ambos enfoques utilizan lenguajes diferentes, comparten un mismo objetivo: mejorar la función del tejido y favorecer su recuperación. La experiencia clínica demuestra que la combinación de acupuntura con un programa adecuado de rehabilitación suele ofrecer mejores resultados.
Sin embargo, el tratamiento no debe limitarse únicamente a aliviar el dolor. Si el paciente continúa levantando peso, utilizando el mouse durante muchas horas o realizando actividades repetitivas mientras recibe tratamiento, el tendón permanecerá en un ciclo continuo de reparación y nueva lesión. En estas circunstancias, el dolor puede disminuir temporalmente, pero las recaídas serán frecuentes.
Por ello, el mejor enfoque terapéutico consiste en combinar la acupuntura para aliviar el dolor, las técnicas manuales para relajar la musculatura, los ejercicios de rehabilitación para aumentar la capacidad de carga del tendón y la reducción de las actividades que provocan sobreuso. Los cuatro elementos son igualmente importantes.
Existen diversos factores que influyen en la recuperación. La edad puede hacer que el proceso sea más lento, aunque no constituye el factor determinante. La diabetes, el tabaquismo, la falta de sueño, el estrés crónico y las actividades repetitivas favorecen una recuperación más prolongada. Además, cuanto mayor sea el tiempo de evolución del dolor, mayor será la sensibilización del sistema nervioso y, por lo tanto, más largo será el tratamiento.
La buena noticia es que la gran mayoría de los pacientes con codo de tenista mejoran significativamente cuando reciben un tratamiento adecuado. Cuanto antes se diagnostique el problema, antes se inicie el tratamiento y la rehabilitación, más rápida será la recuperación y menor el riesgo de recaídas.
El dolor no es un enemigo, sino un mensaje que nos envía nuestro cuerpo. Aprender a escucharlo, respetarlo, corregir los malos hábitos de uso y combinar estas medidas con un tratamiento y una rehabilitación adecuados es la mejor forma de superar el codo de tenista.




























