Minem expone modelo de convivencia entre minería moderna y agricultura en Mala
La articulación y coexistencia armónica entre la actividad extractiva y la producción agropecuaria representa uno de los desafíos más complejos para la gestión pública y ambiental en el Perú. Con el objetivo de difundir modelos de desarrollo responsables, el Ministerio de Energía y Minas (Minem), a través de la Coordinación para el Desarrollo Sostenible y la Minería (DSAM), organizó una pasantía técnica y visita de campo al distrito de Mala, en la provincia de Cañete, región Lima. La cuarta cohorte del programa, integrada por 26 pasantes procedentes de comunidades influyentes de las regiones de Ica y Piura, inspeccionó los frentes de operación e infraestructura de la unidad minera Condesabul (que unifica los yacimientos subterráneos Condestable y Raúl), permitiendo a los jóvenes líderes analizar las metodologías que facilitan el desarrollo sinérgico de ambos sectores productivos.
El complejo minero Condestable opera bajo los lineamientos de la certificación internacional Copper Mark, un exigente sello global que acredita que la obtención del concentrado de cobre se ejecuta cumpliendo con estándares rigurosos en materia ambiental, social y de gobernanza corporativa (ESG). Durante el recorrido técnico por la planta concentradora, la planta de filtración y los depósitos de relaves, los especialistas explicaron cómo la mina ha reducido de forma drástica su huella ecológica. El pilar de esta estrategia es la implementación de tecnologías de relaves filtrados y un circuito cerrado de reciclaje hídrico. Al operar con un sistema de autoabastecimiento independiente que procesa y reutiliza el agua industrial, la operación minera anula la competencia por el recurso hídrico superficial y subterráneo con los agricultores del valle de Mala, garantizando la disponibilidad de agua para las campañas agrícolas de la provincia.

Más allá de la ingeniería aplicada al cuidado del entorno, la pasantía del Minem evaluó el impacto de los programas de diversificación productiva en las comunidades de la zona de influencia. Mediante una alianza estratégica con el fondo ambiental Profonanpe, la empresa minera financia el programa integral «Mala Sostenible», una plataforma corporativa que fomenta el ecoturismo regional, proyectos de economía circular y bioemprendimientos locales. Como parte de esta cadena de valor, los pasantes visitaron la Asociación de Ecoproductores de Derivados de Malaca (ECODEP), una organización autogestionada mayoritariamente por mujeres de la comunidad. ECODEP adquiere los excedentes de las cosechas de los agricultores del valle para procesarlos y transformarlos en alimentos saludables de alto valor añadido, un modelo de asociatividad que genera empleo local y demuestra que la minería tecnificada puede actuar como un catalizador para la diversificación y sostenibilidad de la economía rural.




























