Keiko Fujimori y Roberto Sánchez se enfrentan en debate del JNE con un bolsón de 26% de indecisos
El escenario político de cara a la segunda vuelta electoral del próximo 7 de junio ha ingresado a una fase de máxima polarización y reconfiguración estratégica. El último sondeo nacional urbano-rural emitido por el Instituto de Estudios Peruanos (IEP), levantado entre el 22 y el 26 de mayo de 2026, revela que el bolsón de electores indecisos experimentó un incremento exponencial al duplicarse del 13% registrado en abril al 26% en el presente muestreo. Este retraso en la definición del sufragio coincide de forma directa con un desplome drástico en la opción del voto blanco o nulo, el cual sufrió una contracción vertical al descender del 24% a apenas un 6%, un indicador que demuestra que las campañas de ausentismo o neutralidad promovidas inicialmente por agrupaciones políticas de centro como El Buen Gobierno han perdido tracción frente a la inminencia del balotaje definitivo.

En lo que respecta a la intención de voto de los candidatos que disputarán la presidencia de la república, la lideresa de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, se sitúa a la vanguardia de las preferencias con un 36% de respaldo, anotando un crecimiento de seis puntos porcentuales respecto al mes anterior. Por su parte, el aspirante de Juntos por el Perú, Roberto Sánchez, registra un 30% de simpatías, evidenciando un sutil repliegue de dos puntos en el mismo periodo. El estudio estadístico expone una profunda fractura sociodemográfica y geográfica en el electorado nacional: Fujimori consolida una hegemonía nítida en Lima Metropolitana con el 51% de intenciones de voto, el norte del país con 32% y las áreas urbanas de los estratos socioeconómicos A/B (50%) y C (40%); un perfil de votante predominantemente joven (41% entre 18 y 29 años), con instrucción superior y adscrito ideológicamente a la derecha.

En la acera opuesta, la plataforma de Roberto Sánchez halla su principal bastión electoral en las macrozonas del centro (40%), el oriente (38%) y el sur del país (35%), zonas históricamente esquivas al fujimorismo. El candidato de Juntos por el Perú lidera ampliamente en el ámbito rural a nivel nacional con un 42% de respaldo y concentra su mayor capital político en los sectores socioeconómicos D y E (34%), así como en el segmento etario de ciudadanos de 30 a 49 años, identificados de forma mayoritaria con posturas de izquierda.
A pesar del elevado volumen de indecisos, el núcleo duro de ambos competidores muestra un arraigo irreversible: el 65% de la población total encuestada afirma que su decisión ya está tomada y no variará antes de acudir a las urnas, un porcentaje de fidelidad que se eleva al 71% en Lima Metropolitana y que polariza de manera casi uniforme a los electores de izquierda (75%) y derecha (71%).
Ante este panorama de paridad técnica e indebida volatilidad, el careo programático de este fin de semana adquiere una trascendencia decisiva. Ambos candidatos se encontrarán frente a frente este domingo —a partir de las 20:00 horas— en el debate presidencial oficial organizado por el Jurado Nacional de Elecciones (JNE), que tendrá como sede las instalaciones del Centro de Convenciones de Lima, en el distrito de San Borja. El foro político operará bajo un esquema de confrontación de propuestas estructurado en cuatro ejes temáticos esenciales que resumen las principales urgencias institucionales y sociales del Perú en este ciclo 2026: Seguridad ciudadana; Fortalecimiento del estado democrático y derechos humanos; Educación y salud; y Economía, empleo y reducción de la pobreza.

De acuerdo con las pautas del sorteo oficial ejecutado previamente por el ente electoral ante notario público, el orden de participación y el manejo de los tiempos ya han sido determinados de forma milimétrica. El candidato Roberto Sánchez asumirá la responsabilidad de iniciar el bloque de presentación general, cediendo la palabra de forma alternada a Keiko Fujimori. Además de las réplicas y duelos directos establecidos para cada uno de los cuatro bloques primarios, ambos postulantes deberán responder de forma obligatoria a una interrogante formulada de manera directa por los moderadores del evento: ¿Por qué debe ser elegido presidente del Perú? El debate culminará con un bloque final de conclusiones donde cada aspirante dispondrá de un tiempo libre de alocución para emitir su mensaje de cierre y exhortar al voto consciente, una última ventana para capturar el voto del 26% de peruanos que aún procesa su decisión de cara a la jornada del 7 de junio.




























