Inclusión digital en el Perú: Acceso a internet en los hogares alcanza el 96%
La fisonomía del consumo y el acceso a los servicios de información en el Perú ha experimentado un cambio de matriz estructural hacia la digitalización total. El Organismo Supervisor de Inversión Privada en Telecomunicaciones (Osiptel) presentó los resultados de la Encuesta de Servicios de Telecomunicaciones Residenciales (Erestel), cuyos indicadores muestran que el 96% de los hogares a nivel nacional cuenta con acceso a internet, ya sea mediante conexiones fijas o redes móviles. Este porcentaje se traduce de forma cuantitativa en aproximadamente 10.3 millones de hogares conectados en todo el territorio de la república, un avance sustancial que refleja una mejora en el despliegue de infraestructura de telecomunicaciones y una contracción real en los indicadores de exclusión digital.
El dato más relevante del informe estadístico corresponde al comportamiento de la conectividad en el ámbito rural. En un periodo de seis años, la tasa de penetración de internet en los hogares rurales casi se duplicó, transitando de un rezagado 41.5% registrado en el año 2019 a un sólido 85.8% hacia el cierre del último periodo evaluado. Este crecimiento sostenido demuestra que las barreras geográficas y económicas que históricamente marginaban a las poblaciones del interior del país de los flujos de información y servicios financieros digitales están siendo mitigadas. Asimismo, la encuesta evidencia un fenómeno de democratización transversal entre sectores vulnerables: el acceso a internet en el estrato socioeconómico de menores ingresos escaló del 64.5% al 93.7%, mientras que en los hogares con jefaturas de familia de 51 años a más la penetración subió del 67.7% al 92.7%.
Este escenario de conectividad universal está directamente vinculado a la masificación de los dispositivos móviles de última generación. Hacia finales del periodo de análisis, el 97.2% de las familias peruanas reportó poseer al menos un terminal móvil con conexión a datos y la cobertura específica de teléfonos inteligentes (smartphones) se situó en un 95.4%. En contraste con la omnipresencia de las redes móviles, los servicios de telecomunicaciones tradicionales continúan en una ruta de obsolescencia comercial e irreversible; la televisión de paga descendió a una penetración de apenas el 31.8% del mercado, mientras que la telefonía fija residencial prácticamente ha desaparecido, reteniendo solo un marginal 3.9% de preferencia.

A pesar de los avances cuantitativos recopilados por la encuesta de Osiptel, el regulador ha enfatizado que el desafío técnico inmediato para el sector en los próximos años migrará de la cobertura hacia la calidad de la experiencia digital. Si bien las cifras de acceso se aproximan a la universalidad, aún subsisten disparidades geográficas marcadas respecto a las velocidades efectivas de navegación, la estabilidad de las redes de banda ancha fija y la alfabetización digital aplicada. Los planes institucionales a mediano plazo se orientarán a fiscalizar de manera rigurosa la calidad del servicio técnico en las provincias periféricas y a promover incentivos para que las operadoras privadas expandan la infraestructura de fibra óptica en los distritos con menores índices de desarrollo humano.




























